Necesitas:
- una llave vieja
- un vaso con agua,
- un papel pequeño.
Por la noche, escribí en el papel:
“Devuelvo el miedo que no me pertenece.”
Dobla el papel y colócalo debajo del vaso con agua.
Toma la llave entre las manos y decí:
“Abro mi vida aunque no controle el resultado.”
Dormí con la llave debajo de la almohada.
A la mañana siguiente:
- tirá el agua en tierra (maceta,pasto)
- rompe el papel con las manos,
- y deja la llave en una puerta que uses todos los días.
No como amuleto.
Como recordatorio:
las puertas no aparecen para ser admiradas.
Aparecen para ser atravesadas.
