Manual breve para brujas cansadas

Hay días
en que ser una bruja moderna
no tiene nada de místico.

Es contestar mensajes
mientras el alma pide bosque.

Pagar cuentas
con la intuición incendiada.

Aprender
que también es magia
decir:

“hoy no puedo salvar a nadie.”

Nos enseñaron rituales
para atraer amor, abundancia, señales.
Pero nadie habló
del hechizo más difícil:

habitar el propio cuerpo
cuando el mundo entero
parece una alarma encendida.

Una bruja moderna
no siempre tiene altares.

A veces tiene ojeras,
una planta sobreviviendo en la cocina
y un cuaderno lleno
de versiones de sí misma.

Y aun así
cada mañana
vuelve a elegir la ternura
como quien enciende una vela
en medio del apagón.

Ritual práctico: “La taza que absorbe ruido”

No necesitás luna llena.
Ni sahumos caros.

Solo:

  • una taza vacía,
  • agua tibia,
  • y algo escrito a mano.

Escribí en un papel una frase que tu mente repita últimamente:

  • “no llego”,
  • “todo depende de mí”,
  • “me tengo que apurar”.

Doblalá y apoyala debajo de la taza.

Luego serví agua tibia y sostenela entre las manos un minuto completo, sin hacer nada más.

Mientras el calor sube, preguntate:

“¿Qué parte de mí vive como si todavía hubiera peligro?”

Después rompé el papel.
No como rechazo.
Como quien deja de alimentar una voz vieja.

Y tomá el agua lentamente.

Porque a veces la magia no aparece para cambiar el destino.
Aparece para recordarle al sistema nervioso
que ya puede salir del modo supervivencia.