Una reflexión amorosa con un ejercicio práctico para transformar la relación con tu cuerpo.
Muchas veces la cultura nos invita a mirar la balanza como un juez severo y al cuerpo como un territorio en conflicto. Sin embargo, abordar el sobrepeso desde la mirada transpersonal nos permite comprender que el cuerpo no es un enemigo a vencer, sino un aliado sagrado que expresa aquello que la mente o el alma aún no han podido procesar.
El cuerpo guarda memorias, protecciones y emociones guardadas. El peso físico muchas veces constituye un escudo invisible contra vivencias pasadas, una respuesta de supervivencia o una forma de contención ante dolores profundos. Cuando dejamos de juzgar la forma corporal y comenzamos a indagar en su mensaje, abrimos la puerta a una sanación integral y duradera.
Sanar la relación con el cuerpo y el peso emocional
Transformar la relación con el cuerpo exige abandonar las batallas internas, las dietas restrictivas desde el castigo y la culpa constante. Cada kilogramo de más representa en gran medida un peso emocional que ha buscado refugio en la materia. Cuando aprendemos a maternarnos, a brindarnos afecto genuino y a sostener nuestras necesidades profundas, la necesidad biológica de protección física comienza a ceder.
En el camino del desarrollo transpersonal, comprendemos que el verdadero cambio nace del amor incondicional hacia quienes somos hoy, exactamente en esta forma y en este momento.
Un recurso amoroso: La “Dieta del Abrazo Interno”
Para aliviar la carga y cultivar el amor propio en el día a día con liviandad, te propongo realizar esta práctica simple antes de cada comida o en momentos de tensión:
- Contacto consciente: Apoyá tus dos manos abiertas sobre el centro del pecho o sobre tu abdomen. Sentí el calor de tus palmas atravesando la piel.
- Respiración de aceptación: Inhalá profundo permitiendo que el cuerpo se expanda y exhalá suavemente soltando la tensión de los hombros y la mandíbula.
- Gratitud activa: Mirá tu cuerpo y decile en voz baja: “Gracias por cuidarme y sostenerme hasta hoy. Elijo nutrirte con amor y soltar las cargas que ya no nos pertenecen”.
Tu cuerpo constituye tu hogar en esta tierra. Tratalo con la ternura, el respeto y la paciencia con la que cuidarías a un ser profundamente amado.
Belén – Terapias para sentirte mejor


